En el real estate convencional, el activo define la operación. En distressed, lo hace la estructura de capital. Hacer underwriting al revés es como se construye la protección institucional.

La primera pregunta que hacemos no es cuánto vale el inmueble — es quién tiene derecho sobre él y en qué orden.

Deuda senior, mezzanine, acreedores preferentes, cargas legales, posiciones fiscales y garantías personales crean una jerarquía que determina quién recupera qué y cuándo. El valor del activo es irrelevante hasta entender la estructura.

Una estructura limpia con una sola posición senior es un manual. Una estructura fragmentada con subordinaciones embebidas es otro. Mismo edificio, dos estrategias distintas, dos precios distintos.

Leer la estructura primero es lo que separa el underwriting institucional de la adquisición oportunista. Es también la disciplina que se compone a lo largo de una cartera: cuando cada posición está protegida estructuralmente, los resultados de cartera convergen hacia el modelo.

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